Hojas blancas completamente limpias y sin impresión.
Ejemplos: resmas nuevas, papel carta sin uso, cortes limpios de imprenta.
Papeles blancos con algo de impresión en negro, sin plastificado ni humedad.
Ejemplos: hojas de cuaderno usadas, fotocopias, cartas impresas, formularios.
Papeles impresos a color o con mayor cantidad de tinta.
Ejemplos: revistas, catálogos, afiches, folletos, etiquetas publicitarias.
Cartones de embalaje en buen estado, sin tratamientos especiales.
Ejemplos: cajas de productos, bandejas de cartón seco, envases de supermercado.